Me estremece la frivolidad de este mundo. No sé por qué me siguen sorprendiendo las cosas que hace la gente. ¿Es que ya no somos capaces de tener respeto por nada? ¿Acaso han muerto la inocencia, la decencia, la educación?
¿Qué fue de aquellos años en los que Teo iba al parque o al cole con su jersey a rayas y su pelo a lo afro? Creo que si existiera de verdad un Teo, habría muerto del disgusto al ver que el mundo se está convirtiendo cada vez más en el museo de los horrores.
Solo espero que pronto pueda llegar un día en el que no ocurran cosas como tener que comer en un zulo viendo a un tipo desaliñado con la -dolorosísima y terrible- imagen de Heidi masturbándose en la espalda de su camiseta solo porque los profesores de mi universidad tenían que celebrar Santo Tomás de Aquino con una comida que, para más inri, hemos pagado los estudiantes.
Me siento indignada ¿Soy la última persona del mundo que aún siente respeto por la educación y la decencia? Me temo que soy el último ejemplar de una especie casi extinta

Muy fuerte eso de Heidy masturbándose... Se me cae el mito y me uno al circo de los horrores...
ResponderEliminarBesitos!