domingo, 25 de enero de 2009

all the small things

¿Qué pensaríais si os digo que ayer un despistao casi me abre la cabeza de un golpe, y que, además, me hizo gracia? ¿Que estoy loca? ¿Que soy masoquista? ¿Y si os digo que fue uno de los componentes del grupo Despistaos, cuando lanzó una baqueta al público durante su concierto?

No sé si me estoy haciendo vieja o si, simplemente, me he vuelto más conformista, pero mi noche del sábado me pareció maravillosa. Concierto de Despistaos en la Joy Eslava + café en Starbucks + paseo hasta Moncloa = a las 2.15 en la cama. Ultimamente me hace falta mucho menos para ser feliz. Quizá sea que, como empecé a salir de fiesta y a beber alcohol hasta rozar el coma etílico desde mi muy temprana adolescencia -casi preadolescencia-, ya no me hace tanta ilusión. O, a lo mejor es solo que, como estoy en época de exámenes, cualquier salida me parece el acontecimiento de la temporada. Lo único que puedo asegurar es que he conseguido animarme y me siento con fuerzas renovadas para terminar con esta racha que tanto detestamos los estudiantes.

¡Qué poder tiene un simple concierto! ¿O fue la compañía? Creo que me decantaré por la segunda opción, ya que soy plenamente consciente de que si ahora mismo me siento feliz es porque estoy rodeada de la mejor gente del mundo.

Así que, mis queridos niños, recordad, la moraleja del cuento es que cualquier cosa se arregla mientras alguien esté a tu lado cuando buscas la forma de salir del hoyo

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